El sector eléctrico, tradicionalmente de difícil comprensión, se encuentra sometido a
constantes cambios que afectan, por igual, a la totalidad de los consumidores
eléctricos, con independencia de su consumo.
Los fuertes incrementos en el precio de la electricidad, constantes cambios
regulatorios, nuevas reglas de mercado, la desaparición del mercado regulado, etc.
hacen que lo que antes era una opción para el consumidor se convierta en una
obligación: El Control y Gestión del Gasto Eléctrico.
La contabilidad energética, en evidente similitud con la contabilidad de las empresas,
tiene la función de controlar y supervisar de forma continua el flujo de la energía y sus
costes.
La contabilidad energética, por si misma no reduce la demanda ni los costes, pero es
la base imprescindible para identificar debilidades, así como para seleccionar y dar
prioridad a medidas apropiadas de eficiencia energética que redunden en un mayor
ahorro económico.
Está demostrado que la aplicación de la contabilidad energética en las instalaciones,
origina una reducción de consumos de energía entre un 5% y un 15%.
Las complicadas hojas de cálculo de utilidad limitada a quién las crea y mantiene,
están dando paso al manejo de herramientas que permitan compartir información de
forma homogénea a lo largo de los diferentes departamentos de la empresa: técnico,
administrativo, gerencia, etc.
Imagínese poder tener todas sus facturas clasificadas por instalaciones, con detalle de
consumos para cada fecha y si dispone de la representación gráfica del consumo de
su instalación (curva de carga) también podrá gestionarla.
Imagínese poder disponer de informes automáticos de su instalación con históricos de
consumo, con medias de consumo, desviaciones de consumo con respecto a las
medias, que indique consumos muy elevados que le encarecen el coste de la factura,
etc. En definitiva un perfil exacto de su instalación incluso teniendo en cuenta variables
como la estacionalidad o la laboralidad.
El acceso al programa de contabilidad energética se realiza vía Web, por lo que se
precisa una conexión a Internet.
¡Las cuentas claras!